Conectar Igualdad en la telaraña de la falsa dicotomía éxito/fracaso

“El mundo dado es un mundo dándose” (Paulo Freire)

20150626_110509Clausurar discursivamente lo que está “dándose”, sin investigaciones que lo respalden, como lo hace Artopoulus [1], es una postura política que juega a favor de la exclusión. Como educadores, somos testigos y partícipes a diario de la inclusión “sucediendo” con  la presencia de las netbooks en la escuela. Y si de eso se trata, el sentido de Conectar Igualdad está “dándose” en la escuela.

Es lógico que una mirada estática, bancaria, conservadora, que considera al aprendizaje un efecto lineal de la enseñanza, y la escuela una institución “dada”, quiera clausurar la interpelación que las netbooks hacen a lo instituido, tildando de fracaso lo que aún está ocurriendo y, en ese mismo acto, descalificar el esfuerzo de miles. Desde nuestra mirada, si consideramos el conocimiento un bien común, y el aprendizaje una “comunización del conocimiento” que se potencia al ser mediado por TIC, nos encontramos de cara a una resignificación activa, transformadora y viva de Conectar Igualdad, un Programa que ya es exitoso porque cerca de cinco millones de sujetos pedagógicos tienen netbooks en sus manos, en sus escuelas y en sus casas: ya están adentro.

La inclusión digital educativa ocurre porque las máquinas están en manos de educandos  y educadores, mediándolos: eso es indiscutible. Luego, en tanto la educación como un proceso dialéctico, una construcción discursiva sociohistóricamente situada, no tenemos más que “andar” el camino, repensando a cada paso cómo empoderar el Programa, preguntándonos a diario, frente a una netbook, treinta netbooks que ya están en el aula qué, por qué, para qué y cómo, porque la enseñanza es un problema que se resuelve en cada acto educativo.

Pertenecemos al mundo de la educación y las nuevas tecnologías, entre otros. Nos gusta pensar el mundo en construcción, como lo plantea Freire, no por gusto personal, sino porque es la forma en que nos empoderamos políticamente como sujetos pedagógicos para intervenir en él. Porque ese sentido nos hace concientes de que la igualdad y la conectividad son el punto de partida, no el de llegada. No tenemos que “alcanzar” la igualdad y la conexión, partimos de ellas y sólo pretendemos usar las TIC para concienciarlas y potenciarlas.

Siguiendo este sentido, Conectar Igualdad está dándose en este momento. Las escuelas y las casas están ya tomadas por las netbooks, con todos los problemas de funcionamiento que conllevan, con toda la magnitud de la administración de su circulación, en fin con la problemática inherente a objetos que entran en danza contundente y masivamente a la escuela: problemas a resolver, no clausuras. En el mundo educativo un problema a resolver, es una oportunidad para aprender, y para eso estamos.

En este punto consideramos urgente completar la frase de Freire: “El mundo dado es un mundo dándose, y por eso puede ser cambiado, transformado, reinventado.” En cada netbook que circula en el espacio escolar, de la forma que sea, se reinventa el mundo de Conectar Igualdad. Se transforma y resignifica a través de cada búsqueda de solución y de cada discusión que se genera en torno a su incorporación en el aula. Desde esta perspectiva, si al menos dos docentes sobre un total de treinta de una escuela están resignificando sus prácticas mediadas por TIC, proponiedo su uso, entonces el cambio no se clausuró, está sucediendo. Es perverso cerrar la posibilidad con el estigma del fracaso. Si no son “todos” los docentes de la escuela quienes proponen actividades con TIC, quiere decir que algo hay que repensar, y ese repensar que constantemente disrrumpe en la geografia y el tiempo escolar, habilita el cambio.

Por ejemplo, ante la afirmación de que sin internet Conectar Igualdad no puede suceder, nos preguntamos ¿Por qué? ¿Para qué queremos internet? Si es para cumplir con el designio del “Conectar”, creemos que en una escuela per se ya estamos conectados, el punto es ¿Cómo estamos conectados? Internet puede ser un factor de disgregación si se usa para facilitar que un profesor entre y diga: “saquen la netbook y googleen…” porque no preparó su clase…El par a par que necesitamos potenciar está en las escuela, no en los mundos que organiza google. Internet es disgregante si se usa para tener a lxs chicxs haciendo actividades on line “prefabricadas”, diseñadas para asociaciones, múltiples choice, en fin máquinas de skinner posmodernas, porque, una vez más el/la docente no quiso afrontar ese día el problema de enseñar. Internet nos sirve si es parte de un recorrido diseñado por un docente preocupado porque sus alumnxs mejoren el “estudiantar”, para que aprendan colaboratvamente, desde la convicción de que las funciones psicológicas superiores se construyen colectivamente (Vigotsky, 1995) y el que “enseña aprende” (Freire, 2002).

unrnEntonces, desde ahí, para conectarse, la intranet puede suplir a internet. La intranet de Conectar Igualdad permite recorrer una propuesta colaborativa de “estudiantar” diseñada por un docente que conoce a sus alumnos, que los entiende como sujetos pedagógicos sociohistóricamente situados, que tiene una postura transformadora, que cree que el problema no es “conectarse” si no “estar” mejor conectados. Y esto puede suceder a través de la intranet de Conectar Igualdad, de las redes ad hoc, y las aplicaciones de software libre que están instaladas en las netbooks, como “IPTux” “Huayra Compartir” y muchas otras. Sólo es cuestión de pensar en seguir empoderando a lxs educadores en esta conciencia y con estos conocimientos técnicos, no cliquear el “fracaso” y cerrar la discusión.

Creemos que Artopoulos realiza un acto de deshonestidad intelectual, hasta insultante diríamos, para quiénes estamos en el mundo de la educación, porque no respalda sus dichos con investigaciones de campo. Aún así, desde nuestra postura de evaluación, entendida como parte de un proceso de aprendizaje, para mejorarlo, si ése relevo de datos existiera y fuera negativo, debería ser usado para mejorar, repensar formas, no para destruir un proyecto que está sucediendo.

Por ejemplo, un aspecto plausible de intervención para fortalecer a Conectar Igualdad son las políticas provinciales de designación y selección de referentes TIC, tanto por formación requerida como por cantidad. Debería haber nombramientos en proporción a la cantidad de netbooks circulantes en las escuelas con exigencias formativas o propuestas en tal sentido.

Por último, ilustramos esta reflexión con dos fotos obtenidas hace dos días en la Universidad Nacional de Río Negro, Sede Viedma, que muestran a alumnas de la Tecnicatura en Seguridad Ciudadana estudiando con sus netbooks de Conectar Igualdad. Las chicas son de Viedma, General Roca y El Bolsón. Cuando les comenté que el diario La Nación publicó un artículo de un sociólogo que participó de los inicios de Conectar Igualdad, afirmando que es un fracaso, pronuciaron al unísono un contundente “no!”, porque evidentemente la palabra “fracaso” es un vocablo amenazante hacia el Programa. Esas escenas cuentan cosas, nos cuenta que las netbooks llegan a la universidad y continúan incluyendo digitalmente en ese medio a lxs chicxs. Si de decir se trata, propongo a Artopoulos un relevo del arribo de las netbooks a las universidades nacionales (para empezar).

Sin dudas Conectar Igualdad es un objeto de luchas de sentidos, un sentido que se construye colectivamente si queremos transformar en tensión con la imposición de uno, en este caso del fracaso, si se quiere clausurar para preservar el status quo, para demoler a Conectar Igualdad y que todo vuelva a ser como antes: chicos sin netbooks, docentes con tiza, pizarrón y papel.

Después de todo, el cambio pasa por otro lado para que no se haga carne el designio: “dime que hiciste con las viejas tecnologías y te diré qué harás con las nuevas” Por eso las netbooks tienen que quedarse: porque interpelan, esa presencia contundente interroga prácticas, posturas pedagógicas, estructuras espacio-temporales. Su sola presencia genera preguntas, y es a partir de la pregunta que el “mundo dándose” se presenta claro, plausible de ser intervenido, modificado y cambiado.

Agradecimientos:

A Luis (Lucho) Herrera y Micaela Nappe  por las sugerencias de articulación del texto para fortalecer su sentido.

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